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Cuando llega el final de octubre y los días empiezan a acortarse, me gusta pensar que cada comida puede ser una pequeña celebración. Este mes, he vuelto a invitar a Lupe Herrera a crear una de esas mesas que inspiran y nos invitan a disfrutar del momento sin prisas. Lupe ha preparado una pavlova de calabaza y mandarina, deliciosa y luminosa, perfecta para recibir el frío con algo dulce y reconfortante.
La decoración de mesa que ha montado es un auténtico reflejo de su estilo: natural, sencillo y con ese toque de calidez que tanto nos gusta. En ella, la vajilla de cerámica Nerea se convierte en la gran protagonista. Sus tonos arena y sus bordes ondulados aportan armonía y hacen que todo se vea más sereno, más pausado. Es el tipo de mesa bonita que te invita a sentarte, a compartir y a disfrutar del presente.
Lupe ha combinado los platos con copas de cristal en tono rosado, servilletas de algodón y una mantelería con textura suave que aporta movimiento sin recargar. Unas velas encendidas, algunas calabazas decorativas y un racimo de uvas bastan para llenar el ambiente de esa calidez tan propia del otoño. Es una decoración de mesa con encanto, de esas que no necesitan grandes artificios para emocionar.
Me gusta especialmente cómo esta composición demuestra que no hace falta una ocasión especial para cuidar los detalles. A veces, basta con una receta improvisada y las piezas adecuadas para crear una atmósfera acogedora. Si estás buscando ideas de decoración de mesa para tus próximas reuniones o para esos días sin motivo aparente, esta propuesta te encantará.
La colección Nerea encarna perfectamente la filosofía slow que tanto nos inspira en Ofelia: disfrutar del momento, rodearte de objetos que transmiten calma y hacer de lo cotidiano algo significativo. Porque, al final, la belleza está en eso: en poner cariño a las pequeñas cosas, incluso a la forma de poner la mesa.



